viernes, 23 de septiembre de 2016

"Triste, solitario y definitivo"

  


Los mentalmente perezosos tienden a clasificar la literatura y cine de ficción por géneros: histórico, terror, policíaco, drama, comedia, aventuras... Para esta gentecilla, El largo adiós es una novela policíaca: hay una serie de muertes (¿suicidios, asesinatos?) y un detective, el famoso Philip Marlowe, empeñado en esclarecerlos.
No es necesario ser especialmente avispado para caer en la cuenta, apenas leídas unas páginas, de que lo que menos importa al autor, Raymond Chandler, es revelar al lector quién cometió esos crímenes. Pues la investigación criminal es solo un pretexto para hablar de otras cosas, cosas como la amistad y la soledad, la traición y la lealtad, la dureza y la ternura..., además de, por supuesto, realizar una crítica social concentrada en píldoras (camareros mal afeitados que, en vez de servir, "tiran" la comida en sucios locales donde no se permite la entrada "ni a perros ni a mujeres", delincuentes que ganan muchísima pasta "para untar a los tipos que hay que untar para ganar muchísima pasta y untar...", policías corruptos, escritores colgados de la jeringa, ricas herederas aburridas que saltan de cama en cama hasta que alguien las mata, héroes de guerra alcohólicos y mezquinos en la vida civil...).

viernes, 9 de septiembre de 2016

Leónidas y los 300 (que no eran 300)

"Cuando la leyenda supera a los hechos, es mejor contar la leyenda". Pero los hechos también quieren ser escuchados. La leyenda de los 300 perdurará, pero al menos sepamos que es una leyenda. Como siempre ocurre, los hechos desnudos son más sórdidos y menos heroicos.


 
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jueves, 1 de septiembre de 2016

Hitchcock y el Psicoanálisis: "Recuerda" (A. Hitchcock, 1946)



1. El psicoanálisis en el cine de Hitchcock.

Hay dos películas en las que Hitchcock trata explícitamente el tema del psicoanálisis: una es Recuerda y la otra Marnie, la ladrona. Ambas tienen además una trama argumental semejante, basadas en un doble motivo de suspense: por una parte, qué oculta el protagonista en el fondo de su mente (en ambos casos, un recuerdo infantil reprimido[1]); por otra, la persecución poli­cial: ¿será atrapado el protagonista por la policía? En Recuer­da, existe un triple motivo de suspense, ya que no sabemos si Gregory Peck es inocente o culpable del crimen del que se le acusa; en Marnie la ladrona sabemos desde el principio que Marnie ha cometido efectivamente los robos.